Los japoneses se han puesto duros con las ballenas. Los cerdos del mar se estaban acabando y las familias niponas han descubierto que las dietas libres de cetáceos son posibles. Por su parte, hace pocos días el Gobierno estadounidense acabó con la vida de más de 121.000 reses por condiciones sanitarias insuficientes para el consumo. Entonces, me pregunto yo por qué las vacas son tan fáciles de sacrificar en comparación con las ballenas. La cantidad de carne de esas reses equivaldría a la producida por 800 ballenas azules. Visto desde esta perspectiva, las cosas no resultan tan fáciles. Pobres ballenas y pobres vacas.

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